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Los Gigantes, a un paso del cielo DESTACADO

El turismo en la naturaleza tiene nombre propio en Córdoba: Los Gigantes. Este cordón montañoso que marca el inicio de las Sierras Grandes de la provincia tiene una altura de casi 2.400 metros y una formación geológica de 600 millones de años que desafían a los amantes de la escalada y el rappel. Ubicado en la Reserva Hídrica Pampa de Achala, posee un clima similar al de alta montaña, con frecuentes neblinas y cambios bruscos de temperatura.  

Descubrir las distintas alternativas para ascender el “gigante” permitirá disfrutar de valles, ríos subterráneos, cascadas y vistas panorámicas inigualables a través de caminatas accesibles pero prolongadas. Es necesario planificar el recorrido para prever el grado de dificultad y el costo de la estadía, ya que los accesos y servicios son privados.

Múltiple opción

Uno de los accesos a Los Gigantes es a través de la Estancia La Candelaria, un establecimiento rural de 830 hectáreas que requiere pagar una tarifa de $ 550 como mínimo para acceder y disfrutar de sus servicios. Desde este punto, se puede ascender en una hora y media al Valle de los Lisos, un paraje de belleza inigualable con doce valles y diversas sendas de diferentes niveles de dificultad que permiten acercarse a arroyos, vertientes, ríos subterráneos, cajones, la Cascada de la Virgen y los nidos de los cóndores. En la zona, los emprendedores privados aseguran trabajar con la premisa del cuidado del ambiente, promoviendo el turismo alternativo y de aventura.

Otra opción para ascender y disfrutar del paisaje es por Casas Nuevas, que pertenece a la familia Bazán y permite acceder desde el sendero Norte. A través de este camino, se pueden apreciar distintas cuevas: El Pollito, Salamanca, Hornito y de los Pájaros, para luego continuar el ascenso hacia la zona de los refugios. En el camino, sorprenden las hermosas vistas del Cerro de la Cruz.

La última alternativa de ingreso es por La Rotonda-Pedernera. El camino implica un desvío de la ruta provincial en el paraje denominado “la garita” y continuar cerca de tres kilómetros para llegar al parador La Rotonda, donde se deja el vehículo y se paga un ingreso mínimo por persona y por día para ascender a los diversos recorridos. Desde el año 1996, el “Chiqui” Pedernera, quien administra el acceso, busca concientizar sobre el cuidado del ambiente y ofrece circuitos turísticos con guías baqueanos y cabalgatas.

 En la cumbre

Vale la pena el ascenso de los 2.100 metros del Cerro de la Cruz, que se encuentra separado del resto del macizo montañoso. Llegar a su cima requiere un esfuerzo extra para los visitantes, pero el premio es inolvidable. En la cumbre se puede apreciar una vista panorámica del Valle de Punilla. Hacia el sur, se observa la Pampa de Achala y el cerro Champaquí; al este, el Valle de Punilla y el cordón de las Sierras Chicas; al oeste, los volcanes, la Pampa de Pocho y el valle de Salsacate y al norte, las cumbres de Gaspar, pampas de San Luis y Cuchilla Nevada. Ideal también para los que gustan de escalar, el cerro tiene varias vías para disfrutar de este deporte con distintos grados de dificultad, desde nivel principiante a alto. La escalada se caracteriza por su estilo de “adherencia”, de agarres generalmente pequeños en forma de cristales de cuarzo.

Visitar Los Gigantes es encontrarse con grandes formaciones de piedra que, testigos de innumerables caminantes, se elevan con su imponente presencia.