JooMix
esarzh-TWenfrdeiwitjaptru

Fortaleza, la puerta de entrada al Nordeste brasilero DESTACADO

Cerrar los ojos, volver a abrirlos y encontrarse ante el paisaje más parecido posible al imaginario del paraíso: eso es llegar al norte de Brasil para los viajeros argentinos. Una cinta de playas y palmeras bordeada por aguas color turquesa y la eterna alegría brasileira. Sin embargo, las ciudades de la región también tienen con qué hacerse un lugar en la agenda. Fortaleza –que es la quinta ciudad más grande del país, la más cercana a Europa y la más rica del Nordeste– se vale para eso de sus 24 kilómetros de litoral atlántico jalonado por 15 playas entre los ríos Ceará y Pacoti, de su centro cultural Dragâo-do-mar, de su Mercado de Artesanías y del gran parque acuático Beach Park. Cartón lleno.

 

Fortaleza de playas

La combinación de sol y playa le valió el apodo de “rubia novia del sol”. Aunque los antiguos exploradores que se disputaron estas costas –desde los portugueses a los holandeses–, buscaban en realidad el brillo de unas elusivas minas de plata: esa fue la razón por la cual se fundó el fuerte Schoonenborch, puntapié inicial de la moderna Fortaleza.

Praia do Futuro es la más visitada y turística de la ciudad. Seis kilómetros de extensión la hacen eje de una actividad continua, noche y día, aunque por cuestiones de seguridad es mejor recorrerla y disfrutarla en los horarios de mayor afluencia (vale recordar que, por la latitud, oscurece siempre en torno de las 17.30). De aguas limpias y corrientes fuertes, que la hacen ideal para deportes como el surf, está alejada de la zona urbana y tiene zonas de piletas naturales más tranquilas donde suelen instalarse las familias con chicos. Por todos lados hay chiringuitos que ofrecen comidas con base en frutos de mar, licuados y jugos de frutas, como Vira Verâo, o complejos más grandes de bares y piscinas, como Crocobeach. 

Praia de Meireles está también entre las más visitadas, aunque es preciso verificar las condiciones del agua antes de pensar en el baño. De aguas tranquilas y colores tentadores, se asoma a la avenida Beira Mar, rodeada por rascacielos y con una conocida feria artesanal. Mucuripe, por su parte, es otra de las playas urbanas sobre Beira Mar, la favorita de quienes van temprano por la mañana o a la puesta de sol para ver cómo salen y vuelven las jangadas, los barquitos de pescadores que se siguen ganando la vida en el mar. Tiene un mercado de pescados y mariscos, donde se pueden probar platos al paso.

En el límite norte de Fortaleza aparecen la Praia da Barra do Ceará, donde arribaron los primeros navegantes portugueses, y la Praia de Iracema, muy concurrida por sus bares nocturnos. La Praia de Iracema también es la elegida para celebrar el Reveillon en Fortaleza, cuando miles de personas se vuelcan a las orillas del mar para festejar la llegada del Año Nuevo. El nombre alude a la historia de la india Iracema, quien se enamoró de un portugués y fue expulsada de su tribu; más tarde abandonada también por el colonizador, es una suerte de símbolo del nacimiento de la nación brasileña. Sobre la avenida Beira Mar, a la altura de Meireles, una estatua recuerda su triste historia. 

 

Otros paseos

Además de la Feirinha de Artesanato da Beira Mar, bien vale visitar el Mercado Central de Artesanías, con sus cuatro pisos inmensos repletos de randas, bijouterie confeccionada con materiales locales, textiles y ropa, y toda clase de puestos con café, castañas de cajú y frutas tropicales. Y volviendo al centro de la ciudad, el Centro Dragâo-do-mar de Arte e Cultura es un complejo situado frente a la Praia de Iracema, con un Museo de Arte Contemporáneo, cines, un planetario y un memorial a la cultura local. Lo ideal es visitarlo al atardecer, cuando se llena de gente y animación, invitando a terminar el día con una cerveza fresca en los bares donde suena hasta bien tarde la música brasileña.