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En pareja. Con un presupuesto abultado o ajustado. Puede ser una playa del Caribe, una ciudad histórica o romántica, o una isla en el Mediterráneo. Sea cual sea la elección –cercana o lejana–, la idea es compartir unos días con alguien especial en un destino que aporte su condimento para hacer más placentera la estadía.

Partiendo de esa premisa, Voy de Viaje consultó a distintos operadores turísticos sobre cuáles pueden ser algunos sitios propicios para viajar de a dos.

 

Al otro lado del charco

“Muchas parejas vienen buscando destinos caribeños para su luna de miel. También Tailandia, por sus playas, es otra opción muy solicitada. Como contracara están las clásicas y románticas París y Venecia”, dice Noelia Vietto, responsable de la sucursal Córdoba de Piamonte, respecto de las preferencias que siempre deambulan por el mercado.

Pero la invitación puntual de la operadora turística es a disfrutar en pareja de los mejores atardeceres y amaneceres a bordo de un crucero recorriendo las magníficas islas griegas, un destino apasionante entre otras cosas por la hospitalidad de su gente, su gastronomía, sus playas y, por supuesto, su historia. Y, luego, continuar viaje hacia Turquía. “Esa mezcla perfecta entre el pasado, el presente y el futuro siempre resulta una excelente opción. En Turquía, además de la increíble Estambul con sus bazares, el Bósforo y sus mezquitas, la propuesta lleva a conocer una parte del interior, visitando la fascinante región donde se sitúan Ankara y Capadocia”, explica Vietto.

Las playas

Por su parte, TDH sugiere una playa del Caribe o de Brasil, a través de sus vuelos chárter. “Las playas de Samaná son maravillosas, salvajes y exuberantes. La mayoría se mantienen vírgenes, bañadas por aguas cristalinas, con abundantes palmeras y cocoteros. Entre ellas se destacan Las Galeras, Bacardí, Las Terrenas, Punta Popy y, por supuesto, Rincón. Esta última es una de las mejores playas del mundo según rankings internacionales”, sostiene Virginia Criado, quien añade que la oferta hotelera all inclusive de esta zona de República Dominicana “adoptó un enfoque diferente a la del resto del país, con lujo, impecable atención y un enorme abanico de posibilidades recreativas y de entretenimiento”. 

Más cerca, y a menos de la mitad de precio, la alternativa es ir a Búzios. “Siempre pintoresca y encantadora, se ganó el afecto de quienes viajan en pareja”, agrega Criado, resaltando algunos atributos: animada vida nocturna, el malecón Orla Bardot, cálidas playas y verdes morros.

Tierra mística

Una propuesta distinta es la de Interturis. “Encontrar lugares donde se puedan reunir ciertos condimentos que aseguren el conectarse con el otro es nuestra especialidad”, asegura Santiago Jofré, encargado de la sucursal de Córdoba, que propone “algo diferente y único”, con “mística, buena gastronomía y paisaje memorables”.

Y como “los viajes tiene el propósito de encontrar un paréntesis en la vida” –según aporta Valeria Carrizo, de Interturis–, para una pareja que cuenta con pocos días y busca un “encuentro y reencuentro”, la oferta es “caminar las empedradas calle de Cusco y descubrir y respirar la historia misma de una de las nuevas maravillas del mundo, Machu Picchu”.

Sólo adultos

Si bien los villages de Club Med tienen características familiares, Agustín Piotto, encargado de Marketing, resalta que “sólo en enero, febrero, vacaciones de invierno y una semana de septiembre” es cuando hay concurrencia familiar. Es decir, unos tres meses al año. “El resto del tiempo predominan las parejas”, acota.

“El concepto no es sólo ir a descansar a un lugar paradisíaco, sino también disfrutar de un nuevo mundo de sensaciones a través de distintas actividades (escuela de golf, tenis, vela, arco y flecha, circo, wakeboard y más). A esto hay que sumarle todo tipo de excursiones para hacer en la zona”, explica Piotto respecto de las propuestas de la cadena que cuenta con un nutrido catálogo de destinos.

Club Med también pone a disposición de parejas locaciones exclusivas sólo para adultos, como el complejo de Rio das Pedras, a una hora del aeropuerto de Río de Janeiro. Un lugar que está delante de una reserva ecológica y que cuenta con una playa semiprivada.

Similar es lo que ofrece Siga Turismo en Playa del Carmen, ya que, de acuerdo con lo que indica Eugenia Rodríguez, “lo ideal” para parejas son los resorts only adults, “porque allí pueden disfrutar de servicios exclusivos, comodidad, playas y actividades especiales”.

Por el país

Pero como para disfrutar de a dos no necesariamente hay que viajar al exterior, Grupo Rolsol invita a viajar “hasta el fin del mundo”, tal como lo define Verónica Rodríguez, en referencia a un tour completo por la bella Patagonia argentina. “Por sus lugares apacibles y encantadores, es un viaje ideal para hacer en compañía”, desliza la gerente comercial de Rolsol sobre el mix que incluye “ballenas, pingüinos, cerros y glaciares”.  

“En la ciudad de Puerto Madryn se puede disfrutar su hermosa costanera, las cristalinas aguas del golfo y tener una cita con la naturaleza tanto en Península Valdés como en Punta Tombo. Rumbo a Ushuaia, el Estrecho de Magallanes espera para dar paso a la Isla Grande de Tierra del Fuego. También, navegar las aguas del canal de Beagle y recorrer el Parque Nacional fueguino son opciones preferidas por los visitantes”, resume Rodríguez sobre algunas de las bondades del sur del país.

Cuatro mil metros de altura. El plano corto nos sitúa en Abra del Cóndor, punto límite entre Jujuy y Salta. Hacia adelante, el plano largo deja ver un camino zigzagueante que conduce a un pequeño pueblo que atesora la pureza que lo vio nacer.

Allá vamos. El descenso, casi desolado –apenas acompañado de cabras y llamas que ofician de espectadoras detrás de pircas eternas–, ilustra la antesala paisajística de Iruya. Un valle que se abre hasta nunca acabar es parte de la aventura, ripiosa y con cornisas, de llegar a destino, entre extrañas e increíbles tonalidades incluso para quienes conocen otros sitios de montaña.

A sólo 70 kilómetros de Humahuaca (53 son de ripio), el poblado de fuertes raíces collas cuelga de la montaña como una escalera que conduce a las puertas del cielo.

La imagen de ensueño desaparece al ver, por fin, el pequeño campanario de techo celeste de la iglesia de San Roque y Nuestra Señora del Rosario y, justo debajo, el nombre del destino escrito en la piedra. A partir de allí todo es peatonal y el paso se ralentiza. Con casitas de adobe, piedra y paja que van ascendiendo, salen fotos perfectas de apenas un pedacito del encanto del Noroeste argentino, y la primera posta hacia una Salta profunda, de caseríos pequeños y cultura ancestral.

Por estos lados la identidad no es un detalle mínimo, por el contrario. No sólo está presente en diversas expresiones culturales sino también, y más sutilmente, en las silenciosas callecitas adoquinadas, en el ritmo de las conversaciones y hasta en las noches estrelladas.

Llegar hasta aquí es más que una atracción de uno o dos días. Es un encuentro con el hombre, sus costumbres y su tierra. Es poner en ojo la inflexión de un punto tan distinto que delante de su iglesia no tiene una plaza, sino un muro de contención que originariamente servía de Guardia Suiza frente a las subidas furiosas del río.

De mínima

Vivenciar Iruya implica, como mínimo, caminar por sus calles angostitas y empinadas, de hasta 40 grados, y sentir el carácter del sol y el viento cuando el paseo rumbea hasta el mirador, ubicado en lo alto del pueblo y custodiado por una cruz. Desde allí, la visual es perfecta para apreciar la otra parte del pueblo, que está al otro lado del río, y una porción de la geografía desnuda. El entramado de valles y quebradas que moran en los entretelones montañosos demuestra el capricho de la naturaleza por brindar una panorámica soberbia. Una invitación a aquietar el ritmo y mirarlo todo.

Si bien es cierto que por estos lados no existen los lujos, dentro del trazado de estilo colonial del poblado se entremezclan acuarelas encantadoras dispuestas a pagar cualquier deuda en infraestructura y servicios. La tarea difícil fue y sigue siendo procesar el movimiento turístico. Entre los viajeros que llegan en busca del paraíso perdido, reinan los mochileros. A ellos, Iruya les devuelve un experiencia distinta, llena de simpleza, con lugareños apacibles que deambulan siguiendo su rutina sin ánimo de ser perturbados, mientras que en lo alto algunos cóndores despliegan sus alas como custodios de las buenas costumbres.

En la postal completa siempre se visualizan niños correteando y otros pateando una pelota en el playón de la escuela o la plaza. Más allá, en los alrededores, los cerros abren gargantas de colores en una sinfonía mineral. Verdes, grises, amarillos, rosados y marrones afinan dentro de la misma orquesta con una imperturbable melodía de paz.

La cascada de Olaén está ubicada en la extensa pampa con la que comparte el mismo nombre. Esta quebrada rocosa nace de la erosión producida por el curso de agua y crea un conjunto de ollas, cascadas y una pileta natural rodeada de piedras alimentada por las aguas del río Pinto, ideal para refrescarse en verano. En el lugar reina el verde y el sonido de las aguas cristalinas corriendo entre las piedras.

EN CÓRDOBA

Este hermoso balneario natural se encuentra enclavado en el Valle de Punilla, a 12 kilómetros del centro de La Falda y a 83 de la ciudad de Córdoba. La cascada está formada por tres saltos de agua, tiene 20 metros de altura y desemboca en ollas de agua cálida que tienen una profundidad aproximada de 11 metros.

Para visitar este destino se recomienda usar ropa y calzado cómodo, debido a que es necesario realizar una caminata de baja dificultad para llegar. Por otro lado, cabe aclarar que para ingresar se cobra una entrada mínima.

Cuenta la leyenda…

Cerca de la cascada de Olaén se levantó una capilla, entre los años 1748 y 1756, en honor a Santa Bárbara, para proteger la zona de catástrofes climáticas.

De acuerdo con los lugareños, una de las principales razones por las que se edificó este templo fue debido a que dos jóvenes enamorados solían pasar las tardes de verano en la cascada. Un día, durante una terrible tormenta, cayeron a la quebrada y murieron en un desafortunado accidente, por lo que el padre de la joven pidió al obispo Salguero construir la capilla como expresión de fe y protección para los viajeros.

 

Tokio es una de las capitales más espectaculares del mundo, el summum de la vida urbana y, al mismo tiempo, una ciudad con remansos de armonía que parecen la llave hacia otro planeta. Para disfrutarla lo mejor posible en un viaje, es necesario tanto planificar –lo ideal es armar un itinerario tentativo diario– como dejarse llevar por algo de improvisación. En la lista no deben faltar los barrios del animé, como Akihabara; los jardines del Palacio Imperial; los templos tradicionales ni la extravagancia de Harajuku. Lo mejor, para ir familiarizándose, es empezar a explorar en torno del hotel elegido y desde allí ir ampliando el radio; pero hay lugares imprescindibles para vivir una auténtica experiencia tokiota.

Shibuya, la multitudinaria

En esta esquina se encuentra el “paso de cebra” más famoso y transitado del mundo. ¿Lo tradicional? Subir al primer piso del café Starbucks que está justo en la esquina y entretenerse mirando cómo va y viene la gente; después por supuesto hay que bajar y mezclarse con las mareas humanas que cruzan. A pocos metros, justo frente a la estación Shibuya, está la estatua de Hachiko, un perro que esperaba aquí a su dueño y se convirtió en el gran emblema de la fidelidad. Shibuya también es un excelente barrio para salir a cenar, a probar suerte en un karaoke o hacer shopping en el centro comercial Shibuya 109. 

Está cerca de otros dos lugares imperdibles: Shinjuku y Harajuku. Shinjuku tiene la estación de tren más transitada del mundo –la usan unos tres millones de personas a diario– y el edificio del Gobierno metropolitano de Tokio, con un mirador que permite ver toda la ciudad (otras opciones desde lo alto son la Tokyo Tower, con su forma de torre Eiffel, y la Tokyo Skytree). Cerca de la estación está lleno de callecitas comerciales con luces de neón. Harajuku, por su parte, es “el lugar” donde ir un domingo al mediodía, cuando los adolescentes otaku se juntan alrededor de la estación con sus trajes de cosplay. Se concentran especialmente en la calle Takeshita, pero hay negocios excéntricos y tradicionales, cafés y restaurantes por doquier. Muy cerca aparece la avenida Omotesando, los “Champs-Elysées de Tokio”, y del lado opuesto el Santuario de Meiji con un bellísimo parque.

Eléctrica o elegante

En el extremo opuesto de la ciudad en relación con Shibuya, Akihabara es otra meca del turismo, sobre todo para los amantes del animé y el manga, que no se detienen siquiera con las limitaciones idiomáticas. Bajo las luces de neón el barrio brilla, desde los locales de videojuegos a los numerosos maid cafés, pero también en los negocitos que aún quedan de venta de artículos y herramientas de electricidad. Para elegir la zona adecuada, mirar bien qué salida del metro corresponde o será muy difícil orientarse una vez afuera. Akihabara, a su vez, está cerca de la estación Tokio, la central de la ciudad, desde donde sale el famoso tren bala. De estilo occidental, se encuentra cerca del Palacio Imperial, cuyos jardines pueden visitarse y son uno de los más bellos paseos en primavera, la época de las cerezas, y en otoño, cuando el follaje se pone rojo.

De este lado de la ciudad está Ginza, el barrio más lujoso de Tokio, donde se suceden los negocios internacionales con vidrieras que causan asombro por su elegancia. Hay que verlo de día y de noche, cuando sus increíbles edificios –todos con alguna marca como Dior, Gucci, Vuitton o Armani a la cabeza– se iluminan y lo vuelven un auténtico espectáculo. 

Finalmente, en el nordeste de la ciudad hay que asomarse al Japón tradicional en el templo de Senso-Ji de Asakusa, donde se reúnen muchísimos japoneses y turistas, tanto para conocer las tradiciones budistas como para comer y hacer compras en la feria de las calles aledañas, sobre todo Nakamise. Por aquí también es posible ver a las mujeres en kimono, un rito japonés que tiene su propia historia, y probar dulces típicos como los taiyakis, “pececitos” rellenos con crema pastelera.

Cerrar los ojos, volver a abrirlos y encontrarse ante el paisaje más parecido posible al imaginario del paraíso: eso es llegar al norte de Brasil para los viajeros argentinos. Una cinta de playas y palmeras bordeada por aguas color turquesa y la eterna alegría brasileira. Sin embargo, las ciudades de la región también tienen con qué hacerse un lugar en la agenda. Fortaleza –que es la quinta ciudad más grande del país, la más cercana a Europa y la más rica del Nordeste– se vale para eso de sus 24 kilómetros de litoral atlántico jalonado por 15 playas entre los ríos Ceará y Pacoti, de su centro cultural Dragâo-do-mar, de su Mercado de Artesanías y del gran parque acuático Beach Park. Cartón lleno.

 

Fortaleza de playas

La combinación de sol y playa le valió el apodo de “rubia novia del sol”. Aunque los antiguos exploradores que se disputaron estas costas –desde los portugueses a los holandeses–, buscaban en realidad el brillo de unas elusivas minas de plata: esa fue la razón por la cual se fundó el fuerte Schoonenborch, puntapié inicial de la moderna Fortaleza.

Praia do Futuro es la más visitada y turística de la ciudad. Seis kilómetros de extensión la hacen eje de una actividad continua, noche y día, aunque por cuestiones de seguridad es mejor recorrerla y disfrutarla en los horarios de mayor afluencia (vale recordar que, por la latitud, oscurece siempre en torno de las 17.30). De aguas limpias y corrientes fuertes, que la hacen ideal para deportes como el surf, está alejada de la zona urbana y tiene zonas de piletas naturales más tranquilas donde suelen instalarse las familias con chicos. Por todos lados hay chiringuitos que ofrecen comidas con base en frutos de mar, licuados y jugos de frutas, como Vira Verâo, o complejos más grandes de bares y piscinas, como Crocobeach. 

Praia de Meireles está también entre las más visitadas, aunque es preciso verificar las condiciones del agua antes de pensar en el baño. De aguas tranquilas y colores tentadores, se asoma a la avenida Beira Mar, rodeada por rascacielos y con una conocida feria artesanal. Mucuripe, por su parte, es otra de las playas urbanas sobre Beira Mar, la favorita de quienes van temprano por la mañana o a la puesta de sol para ver cómo salen y vuelven las jangadas, los barquitos de pescadores que se siguen ganando la vida en el mar. Tiene un mercado de pescados y mariscos, donde se pueden probar platos al paso.

En el límite norte de Fortaleza aparecen la Praia da Barra do Ceará, donde arribaron los primeros navegantes portugueses, y la Praia de Iracema, muy concurrida por sus bares nocturnos. La Praia de Iracema también es la elegida para celebrar el Reveillon en Fortaleza, cuando miles de personas se vuelcan a las orillas del mar para festejar la llegada del Año Nuevo. El nombre alude a la historia de la india Iracema, quien se enamoró de un portugués y fue expulsada de su tribu; más tarde abandonada también por el colonizador, es una suerte de símbolo del nacimiento de la nación brasileña. Sobre la avenida Beira Mar, a la altura de Meireles, una estatua recuerda su triste historia. 

 

Otros paseos

Además de la Feirinha de Artesanato da Beira Mar, bien vale visitar el Mercado Central de Artesanías, con sus cuatro pisos inmensos repletos de randas, bijouterie confeccionada con materiales locales, textiles y ropa, y toda clase de puestos con café, castañas de cajú y frutas tropicales. Y volviendo al centro de la ciudad, el Centro Dragâo-do-mar de Arte e Cultura es un complejo situado frente a la Praia de Iracema, con un Museo de Arte Contemporáneo, cines, un planetario y un memorial a la cultura local. Lo ideal es visitarlo al atardecer, cuando se llena de gente y animación, invitando a terminar el día con una cerveza fresca en los bares donde suena hasta bien tarde la música brasileña.

Se empiezan a acercar las vacaciones de verano y los argentinos comienzan a planear cuál será el destino a visitar o incluso conocer por primera vez. Desde las costas argentinas y los paisajes áridos del Norte o las bellezas naturales de la Patagonia hasta otros rincones del planeta, en países vecinos de Latinoamérica o alejados en Asia o Europa, el mundo ofrece oportunidades únicas.

Ya sea escapadas en familia o roadtrips con amigos, las tendencias para las próximas vacaciones de verano ya se pueden anticipar. Según un informe de Atrápalo.com.ar hubo un incremento hasta el momento del 35% en las ventas en relación al verano anterior y un crecimiento anual del 116%, por lo que se espera un gran movimiento turístico para la temporada.

El 85% parece este año elegir destinos internacionales, frente al 15% que prefiere vacacionar en el país. Los lugares de playa y relax lideraron el ranking; destinos como Florianópolis, Río de Janeiro, Miami, Cancún, Salvador, Punta Cana, Orlando son los más buscados y ciudades como Barcelona y Bangkok también han crecido en ventas en relación a años anteriores. A nivel nacional, los preferidos son: Iguazú, Bariloche, Mar del Plata, Mendoza, Córdoba y Salta.

 
Río de Janeiro, una de las ciudades más elegidas (Getty Images)
Río de Janeiro, una de las ciudades más elegidas (Getty Images)
 

Según Julián Gurfinkiel, co-fundador de Turismocity, el comparador de precios de vuelos y hoteles online, los cuatro destinos más buscados para las vacaciones de verano son Miami (con precios de vuelos desde $15.000), Río de Janeiro (desde $6.730, aunque también se pueden conseguir para verano desde $1.600 saliendo de Foz y los vuelos desde Buenos Aires a Cataratas están desde $2.000), Cancún (desde $18.300) y Madrid (desde $13.700).

"Muchos de los argentinos eligen como primera opción para sus vacaciones Miami, siendo uno de los destinos preferidos gracias a sus inmensos shoppings, sus playas y las múltiples actividades que se pueden hacer allí", afirmó el experto. Los lugares que más visitan son Coral Gables, Miami Beach y Fort Lauderdale donde se pueden encontrar playas, hermosos barrios con imponentes casas y centros comerciales. Muchos también optan por hacer algún crucero que vaya a islas cercanas como Bahamas.

Río de Janeiro, al sureste de Brasil, es una hermosa ciudad que sin dudas apasiona a los argentinos. Un destino cercano con imponentes paisajes, íconos culturales como el Pan de Azúcar, el Cristo Redentor, la Escadaria Selarón o el estadio Maracaná, donde se puede aprovechar el Carnaval y por sobre todo sus increíbles playas de Ipanema, Leblon, Copacabana y Barra da Tijuca.

 
Las playas mexicanas,  otras escogidas por los argentinos (Foto: iStock)
Las playas mexicanas,  otras escogidas por los argentinos (Foto: iStock)

Madrid, a pesar de que no es la temporada de más calor, es también muy elegida para fechas de vacaciones de verano. La capital de España es portadora de una gran carga histórica. Tip de color: es una de las 40 ciudades con mayor calidad de vida por habitante en todo el mundo. Tiene una impactante belleza arquitectónica y está muy bien preparada para recorrerla en bicicleta.

Aquellos argentinos que aman la playa y el buen clima suelen irse a Cancún, ideal para disfrutar de sus hermosas playas de aguas celestes y arena blanca, con propuestas de hoteles all inclusive que permiten a los viajeros pasar unas cálidas vacaciones muy relajados.

Las playas, las preferidas para el verano

Las familias argentinas buscan principalmente destinos de playa y generalmente productos cerrados donde ya tengan todo resuelto antes de viajar, según la información de Atrápalo. Lo que puede variar es el tipo de alojamiento contratado, al tratarse de vacaciones con niños pequeños buscan resorts con actividades para ellos. En el caso de viajar con adolescentes, los padres buscan lugares donde puedan tener una vida independiente pero con la tranquilidad de que nada les puede pasar.

A su vez el tiempo estimado de las vacaciones varía según el destino. "El promedio de vacaciones de verano en el exterior es de 12 días aproximadamente, mientras que cuando transcurren dentro del país su extensión promedio es de 7 días", explicó Tomás Devescovi.

 
Los destinos más buscados por los viajeros argentinos para disfrutar del verano son las playas de Brasil y el Caribe (istock)
Los destinos más buscados por los viajeros argentinos para disfrutar del verano son las playas de Brasil y el Caribe (istock)

Según información de Almundo.com, los destinos más buscados por los viajeros argentinos para disfrutar del verano son las playas de Brasil y el Caribe, tales como: Búzios, Porto Seguro, Florianópolis, Salvador de Bahía, Porto Seguro + Arraial D'ajuda, San Andrés, Punta Cana, Cancún, Riviera Maya, Varadero y Dubai.

Además de las siempre elegidas playas de Brasil y el Caribe, este año la atracción está en las playas de Dubai y Cuba; cada una de ellas con características distintivas que las hacen aún más atractivas. Dubai combina la elegancia y fascinación de un destino lleno de lujo; mientras que Varadero en Cuba es una ciudad que se destaca por sus maravillosas playas, el lujo de los hoteles y los característicos autos de colección paseando por sus calles.

Cuánto saldrá irse de vacaciones este año por el país

Si bien la fluctuación del dólar y los precios en los países vecinos como Brasil, Uruguay y Chile serán algunos de los factores que terminen de definir esta temporada, los operadores turísticos de Argentina ya empiezan a vislumbrar las primeras proyecciones de cómo será la temporada de verano.

Alquiler Argentina realizó una encuesta a cabañeros y propietarios de departamentos y casas de veraneo (1.500 de las 6.200 que agrupa) para conocer las expectativas para esta temporada. Y realizó un relevamiento de precios para saber cuánto le saldrá irse de vacaciones este año a una familia tipo.

 
Las playas son las protagonistas del verano 2018 (iStock)
Las playas son las protagonistas del verano 2018 (iStock)

El 83% de los cabañeros y propietarios de casas y departamentos de veraneo ya estableció tarifas para el verano 2018. A diferencia de otros años, se están anticipando a la temporada, lo cual es muy importante para el turista que necesita planificar con tiempo y pagar en cuotas sus vacaciones.

Un alquiler temporario este verano saldrá en promedio para 4 personas por noche entre $1.500 y $2.000, por supuesto teniendo en cuenta el tipo de servicios que brindan y las comodidades.

Los principales destinos de veraneo tienen estas tarifas promedio:

Villa Carlos Paz, entre $1.600 y $1.800 por noche (para cuatro personas)

Mar del Plata, entre $1.700 y $2.000 por noche

Santa Rosa de Calamuchita, entre $1.500 y $1.700 por noche

Las Grutas, entre $1.800 y $2.000 por noche

Bariloche, entre $1.900 y $2.100 por noche

Monte Hermoso, entre $2.000 y $2.300

Villa Gesell, entre $1.800 y $2.200

La "wish list" de los argentinos

 
Los argentinos tienen su “wish list” que buscan cumplir a lo largo de sus vidas (Getty)
Los argentinos tienen su “wish list” que buscan cumplir a lo largo de sus vidas (Getty)

Si bien están los típicos destinos que se repiten como los preferidos año a año, los argentinos tienen su" lista de deseos" con lugares a los que les gustaría viajar. Según Hoteles.com, Nueva York, Tokio y París son las ciudades que los encuestados más desean conocer. El experto en alojamiento realizó una encuesta a nivel global sobre los lugares y actividades más incluidos por la gente en su lista de deseos para cumplir a lo largo de la vida.

Muy afín a nuestra cultura amiguera, la mitad de los argentinos quiere completar su listado con amigos, mientras que un 20% quiere hacerlo con sus padres y otro 20% con sus parejas. Entre las actividades destacadas, subir a la Torre Eiffel ocupa el puesto número uno, seguido de visitar Machu Picchu.

Entre los millennials, viajeros de entre 18 y 29 años, sacarse una selfie debajo de una cascada (23%) o en la cima de una montaña (26%) son algunos de los objetivos más buscados para eliminar del listado.

 
Sacarse una foto bajo una catarata, uno de los sueños de los millennials (Getty)
Sacarse una foto bajo una catarata, uno de los sueños de los millennials (Getty)

Por otra parte, otro dato importante es el interés creciente de los turistas por conocer la cultura local del país que visitan, sobre todo los viajeros más jóvenes. Uno de cada tres viajeros del rango etario previamente mencionado (36%) prefiere visitar pequeños pueblos fuera de las rutas turísticas y más de un cuarto de ellos (26%) estaría interesado en compartir una comida con los habitantes del destino que visitan.