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Jesús María y una exitosa apertura DESTACADO

El Festival de Doma y Folklore en su edición 53 tuvo en el dueto uno de sus momentos artísticamente más sólidos.

Jesús María. Aunque uno tiende a pensarlos desde cierta etiqueta, ambos tienen en común que son intérpretes de grandes autores de la canción universal. Y son grandes intérpretes, qué duda cabe. Si bien Baglietto se nutrió primero de los “Rosarinos” (Fandermole, Abonizio, Goldín, Páez, De los santos, entre otros) su paleta se viene ampliando, sobre todo después de su fructífera sociedad con Lito Vitale junto a quien exploró las fronteras del tango y del folklore de raíz. Lo mismo con Jairo que te toma un Atahualpa, un Piazzolla o una María Elena Walsh y te conmueve hasta las lágrimas, tanto como cuando se hizo íntimo e inseparable del inolvidable poeta cordobés, Daniel Salzano. 

Y aunque parezca eslogan de película retro, bien les cabe que “juntos son dinamita”. Al menos, eso quedó demostrado anoche durante la inauguración de la edición 53 del Festival de Doma y Folklore de Jesús María. Después de interpretar La balada del Corto Maltese y Estampitas, Baglietto tomó la palabra para zanjar -si es que alguna vez a hubo- cualquier diferencia entre ellos. “Venimos a dar por tierra con aquella vieja cuestión de que entre rosarinos y cordobeses no nos llevamos”, dijo el rosarino antes de iniciar los acordes de Hispania de Jorge Fandermole.

Fue raro verlo a Jairo durante tanto tiempo con la guitarra colgada, pero es que la sobria banda de acompañamiento (Bajo, percusión, teclas) pedía más músicos. Mienten, el clásico de 1986 del disco Mami, encontró al dúo en un nivel de sincronía que iría in crescendo con el correr de la noche. Otras dos perlitas fueron las de Walsh, El valle y el volcán y Había una vez con los que lograron emocionar a la platea.

El final fue un atropellarse de grandes éxitos comenzando con Los enamorados y la referencia al París en el que vivió y se enamoró Jairo, Milonga del trovador con la estampa de Piazzolla de fondo, Tonada del viejo amorPiedra y camino donde destacó un sólo de viola inusual de Baglietto, hasta cerrar con el clásico inoxidable El témpano. El bis con Ferroviario hizo poner al público de pie y aplaudir a rabiar.

Santiago querido

Casi sin darle respiro y con un estire de los locutores Andrés Boletta, Natalia Balverdi y Cristian Bazán, la accion continuó en el escenario Martín Fierro para darle lugar a Leo Dan. A Leo no se le escuchaba bien -su micrófono sonaba decididamente mal- y el sonido de la importante banda de acompañamiento resultó saturado y desbalanceado. El propio Dan lo señaló antes de comenzar el tercer tema: “Estoy escuchando mucho rebote y eso me está confundiendo un poco, pero aquí estamos y vamos a pasar una noche extraordinaria juntos”, señaló un poco resignado. Una hora más tarde confesaría en la rueda de prensa que no logró acomodarse a tanto desacople entre lo que debería sonar y lo que sonaba.

El artista santiagueño radicado desde hace años en Miami se envalentonó con el éxito que cosechó en la edición 2017 de Jesús María y desembarcó con todo: Mariachi de cinco músicos, violín, teclas, dos coristas, bajo, guitarra electrica, y guitarra acústica.

Para la hora en la que actuó una vestisca refrescante corría por el anfiteatro y la gente pudo descansar un poco del descomunal calor que padeció la ciudad a lo largo del día.

La actuación de Leo Dan combinó su etapa mexicana, con la mística y cristiana, pero le fue mejor entre el público cuando se le animó a Corazón atamisqueño e invitó a bailar a seis parejas del ballet folklórico del festival.

Para el final se guardó su set de grandes éxitos e invitó al público a cantar. Así pasaron Esa paredCómo te extraño mi amorLibre, solterito y sin nadie, hasta terminar con Santiago querido y despertar la segunda ovación de la noche

De la primera parte de la noche, también mereció la atención de la tribuna la presentación de Destino San Javier, nombre que eligieron los herederos del grupo que popularizó la zamba que distingue a Jesús María. La OmaZamba a Monteros15 primaveras,y El duende del bandoneónsirvieron para que la joven guardia se gane unos cálidos aplausos. Y cuando la noche se desinflaba, Los Cuatro de Córdoba y Leandro “Lele” Lovato lograron mantener la atención hasta pasadas las 3 de la madrugada.