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Fantasías: ¿cuesta más cumplirlas con la pareja?

Más del 85% de la gente prefiere concretar esos deseos ocultos con un amante, y si es ocasional, mucho mejor,las cifras que nos toman el pulso

"Busco alguien con quien concretar una fantasía que tengo", dice Tomás, en uno de los tantos chats que sirven para encontrar una pareja ocasional. Casado y padre de dos hijos, especifica que se trata de un solo encuentro. "Cumplo mi fantasía y listo", dice sin especificar cuál es.

Las fantasías se volvieron una parte fundamental de la sexualidad. Existieron siempre, pero la diferencia es que ahora hay mayor interés por llevarlas a la práctica. Y en esa búsqueda de concretar aquello que tanto deseamos, muchos prefieren hacerlo con una persona que no sea su pareja. es decir, un extraño o un outsider con el que no haya ningún vínculo afectivo. Una reciente encuesta de la red de citas Second Love dice que más del 85% de los encuestados confesaron que buscan cumplir sus fantasías con amantes y no con su pareja. Aunque suena lógico, no deja de resultar curioso. Como si el tabú ya no fuera la fantasía en sí misma, sino el hecho de realizarla con quien se comparte la vida, los hijos y la cama.

Por miedo, por vergüenza o por culpa, aquellas fantasías que habitan en el inconsciente muchas veces ni siquiera son confesadas a la pareja.

"Creo que cumplir una fantasía con un extraño es más fácil, sobre todo cuando esa fantasía no encaja con ciertos estándares sociales de la masculinidad o de la feminidad -sostiene Matías Lamouret, vocero de Second Love para América latina-. A mi pareja la tengo que ver todos los días, tengo que cargar con esa cuestión que a muchos les da culpa o vergüenza. Con un amante eso no pasa. Por eso creo que hay que ser más valiente para llevar a cabo una fantasía con tu pareja. Son barreras que hay que ir rompiendo, pero no es fácil porque el matrimonio cumple un rol social y en esa construcción social todavía no se admiten ciertas cosas. A muchos los paraliza el miedo a que la pareja piense que es un perverso".

El problema surge cuando la fantasía se vuelve materia opinable y aquello con lo que fantaseamos es juzgado por la sociedad. "Hace poco vimos cómo en las redes sociales se burlaban de una práctica sexual que una figura muy conocida hacía con su supuesta amante. Eso no ayuda a liberarse de las ataduras. La fantasía, salvo que sea un delito, no es materia opinable mientras sea en el ámbito privado y esté consentida", asegura Lamouret.

Para el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin, si bien cada vez son más las personas que se animan a llevar adelante prácticas que sólo se pensaban para relaciones con escaso compromiso, hay otras que son más difíciles de compartir con una pareja más constituida. "Ya no es un tabú el sexo oral ni el cunnilingus, tampoco las poses más excitantes, o usar juguetes sexuales o lencería erótica. Sin embargo, otras prácticas, como el sexo anal (más aún cuando es el hombre el que se excita por este contacto), jugar con la idea de un tercero hetero u homosexual, tener una orgía, o las fantasías sadomasoquistas siguen siendo, dentro de la pareja, patrimonio de la fantasía."

 

Según Ghedin, en varios hombres, sobre todo, sigue prevaleciendo la idea de que con la pareja o la madre de sus hijos existen límites que no se pueden correr. "Muchos varones se inhiben por este prejuicio basado en la idea de que el sexo ocasional y sin compromiso y el sexo vincular o dentro del matrimonio tiene diferentes opciones, lo cual no es bueno, porque impiden que la mujer se anime a pedir o a hacer lo que le gusta, lo cual conlleva a su vez a la restricción de la vida sexual en la pareja".

 

¿Sólo para uno?

Claro que no todas las fantasías son para llevar a cabo o compartir con la pareja. "Las hay para concretar y otras para ratonearse uno mismo -dice la sex coach Mariela Tesler, dueña de la boutique erótica Isabellina-. Pero es cierto que muchas de esas fantasías cuesta más hacerlas con la pareja. Debería ser al revés, porque se supone que con tu pareja de años debería haber confianza y esa mujer u hombre estar lo suficientemente desinhibidos. Pero no suele ocurrir eso y en muchos casos esas fantasías se concretan con un amante".

¿Por qué buscar afuera lo que se puede hacer adentro? "Probablemente porque con un otro nos permitimos jugar más, adoptamos un rol distinto, un papel que es el que nos gustaría ser, pero no nos animamos -plantea Tesler-. Como nuestra pareja ya nos conoce desde hace mucho, nos sentimos a veces hasta ridículos interpretando un papel que no es el nuestro. Por eso, muchos actúan mejor con un amante que con la mujer o el marido", asegura la sex coach.

 

Por su parte, Viviana Wapñarsky, psicóloga y sexóloga clínica, coincide en que no todas las fantasías deben ser compartidas o pasar al terreno de la concreción. "Hay algunas que pertenecen al mundo interno de cada uno y quedan ahí. Otras se comparten. Pero no es necesario contarle todo a la pareja. De hecho, muchas veces ni uno mismo se anima a escuchar sus propias fantasías. Como pueden ser de cualquier tipo y uno está acostumbrado a determinada forma de vincularse con la pareja, al contarlas pueden aparecer sorpresa, rechazo y hasta celos".

Pero aunque es cierto que con un desconocido uno tiende a soltarse más, con la pareja se da una intimidad que con el amante ocasional es imposible. "Todo tiene sus pros y sus contras. Con un desconocido uno se saltea el paso de la vergüenza y la posibilidad de juicio, pero con tu pareja pueden surgir fantasías que, dados justamente la confianza y el amor que hay, te animás a hacer", sostiene Wapñarsky.

Aunque los especialistas aseguran que permitirse fantasear siempre enriquece la sexualidad, eso no debería significar presionar al otro o amenazarlo con buscarse un amante en caso de que no acceda a cumplir su deseo. "Por supuesto que esto no es motivo para buscar afuera lo que no se puede adentro -sostiene Ghedin-. Muchas parejas se acomodan dejando todo lo deseado en el terreno de la fantasía. Pero esta adaptación no es tan sumisa como antaño. La necesidad de vivir nuevas experiencias y de concretar las fantasías lleva a la búsqueda de terceros. Y así como los hombres buscan en amantes la concreción de fantasías que no se permiten con sus parejas, las mujeres también lo hacen porque muchas de ellas se ven limitadas en su expresión sexual y también comunicacional".

 

Con qué fantaseamos

Aunque cada persona es un mundo, la ciencia coincide en que todas las personas fantasean más o menos con lo mismo. También -aseguran diversos estudios- es el hombre el que fantasea más y que las fantasías de las mujeres están muy relacionadas con el amor romántico.

Si bien se trata de generalidades -aclara Wapñarsky-, las estadísticas muestran que ellas fantasean con juegos de poder (sumisión), con una relación homosexual y con tener sexo en lugares prohibidos. Ellos, en cambio, fantasean sobre todo con hacer tríos con dos mujeres, tener intercambios swingers y con algunas prácticas sadomasoquistas.

Para los especialistas, además de negociar, es importante no plantear de entrada cosas muy arriesgadas. Lo ideal es ir de a poco, empezar por las fantasías más light, como juguetes, disfraces o lencería erótica, y después pasar a las que, a priori, aparecen como más jugadas, que forman parte de una próxima etapa. "La pareja es negociación, si uno quiere algo y el otro no, está bueno negociar y pensar que tal vez más adelante pueda llegar a ser. Pero no está bien obligar a nadie a hacer algo que no quiere porque eso luego repercute indefectiblemente en el vínculo", plantea Wapñarsky.

Fantasías: ¿cuesta más cumplirlas con la pareja?

Más del 85% de la gente prefiere concretar esos deseos ocultos con un amante, y si es ocasional, mucho mejor,las cifras que nos toman el pulso

"Busco alguien con quien concretar una fantasía que tengo", dice Tomás, en uno de los tantos chats que sirven para encontrar una pareja ocasional. Casado y padre de dos hijos, especifica que se trata de un solo encuentro. "Cumplo mi fantasía y listo", dice sin especificar cuál es.

Las fantasías se volvieron una parte fundamental de la sexualidad. Existieron siempre, pero la diferencia es que ahora hay mayor interés por llevarlas a la práctica. Y en esa búsqueda de concretar aquello que tanto deseamos, muchos prefieren hacerlo con una persona que no sea su pareja. es decir, un extraño o un outsider con el que no haya ningún vínculo afectivo. Una reciente encuesta de la red de citas Second Love dice que más del 85% de los encuestados confesaron que buscan cumplir sus fantasías con amantes y no con su pareja. Aunque suena lógico, no deja de resultar curioso. Como si el tabú ya no fuera la fantasía en sí misma, sino el hecho de realizarla con quien se comparte la vida, los hijos y la cama.

Por miedo, por vergüenza o por culpa, aquellas fantasías que habitan en el inconsciente muchas veces ni siquiera son confesadas a la pareja.

"Creo que cumplir una fantasía con un extraño es más fácil, sobre todo cuando esa fantasía no encaja con ciertos estándares sociales de la masculinidad o de la feminidad -sostiene Matías Lamouret, vocero de Second Love para América latina-. A mi pareja la tengo que ver todos los días, tengo que cargar con esa cuestión que a muchos les da culpa o vergüenza. Con un amante eso no pasa. Por eso creo que hay que ser más valiente para llevar a cabo una fantasía con tu pareja. Son barreras que hay que ir rompiendo, pero no es fácil porque el matrimonio cumple un rol social y en esa construcción social todavía no se admiten ciertas cosas. A muchos los paraliza el miedo a que la pareja piense que es un perverso".

El problema surge cuando la fantasía se vuelve materia opinable y aquello con lo que fantaseamos es juzgado por la sociedad. "Hace poco vimos cómo en las redes sociales se burlaban de una práctica sexual que una figura muy conocida hacía con su supuesta amante. Eso no ayuda a liberarse de las ataduras. La fantasía, salvo que sea un delito, no es materia opinable mientras sea en el ámbito privado y esté consentida", asegura Lamouret.

Para el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin, si bien cada vez son más las personas que se animan a llevar adelante prácticas que sólo se pensaban para relaciones con escaso compromiso, hay otras que son más difíciles de compartir con una pareja más constituida. "Ya no es un tabú el sexo oral ni el cunnilingus, tampoco las poses más excitantes, o usar juguetes sexuales o lencería erótica. Sin embargo, otras prácticas, como el sexo anal (más aún cuando es el hombre el que se excita por este contacto), jugar con la idea de un tercero hetero u homosexual, tener una orgía, o las fantasías sadomasoquistas siguen siendo, dentro de la pareja, patrimonio de la fantasía."

 

Según Ghedin, en varios hombres, sobre todo, sigue prevaleciendo la idea de que con la pareja o la madre de sus hijos existen límites que no se pueden correr. "Muchos varones se inhiben por este prejuicio basado en la idea de que el sexo ocasional y sin compromiso y el sexo vincular o dentro del matrimonio tiene diferentes opciones, lo cual no es bueno, porque impiden que la mujer se anime a pedir o a hacer lo que le gusta, lo cual conlleva a su vez a la restricción de la vida sexual en la pareja".

 

¿Sólo para uno?

Claro que no todas las fantasías son para llevar a cabo o compartir con la pareja. "Las hay para concretar y otras para ratonearse uno mismo -dice la sex coach Mariela Tesler, dueña de la boutique erótica Isabellina-. Pero es cierto que muchas de esas fantasías cuesta más hacerlas con la pareja. Debería ser al revés, porque se supone que con tu pareja de años debería haber confianza y esa mujer u hombre estar lo suficientemente desinhibidos. Pero no suele ocurrir eso y en muchos casos esas fantasías se concretan con un amante".

¿Por qué buscar afuera lo que se puede hacer adentro? "Probablemente porque con un otro nos permitimos jugar más, adoptamos un rol distinto, un papel que es el que nos gustaría ser, pero no nos animamos -plantea Tesler-. Como nuestra pareja ya nos conoce desde hace mucho, nos sentimos a veces hasta ridículos interpretando un papel que no es el nuestro. Por eso, muchos actúan mejor con un amante que con la mujer o el marido", asegura la sex coach.

 

Por su parte, Viviana Wapñarsky, psicóloga y sexóloga clínica, coincide en que no todas las fantasías deben ser compartidas o pasar al terreno de la concreción. "Hay algunas que pertenecen al mundo interno de cada uno y quedan ahí. Otras se comparten. Pero no es necesario contarle todo a la pareja. De hecho, muchas veces ni uno mismo se anima a escuchar sus propias fantasías. Como pueden ser de cualquier tipo y uno está acostumbrado a determinada forma de vincularse con la pareja, al contarlas pueden aparecer sorpresa, rechazo y hasta celos".

Pero aunque es cierto que con un desconocido uno tiende a soltarse más, con la pareja se da una intimidad que con el amante ocasional es imposible. "Todo tiene sus pros y sus contras. Con un desconocido uno se saltea el paso de la vergüenza y la posibilidad de juicio, pero con tu pareja pueden surgir fantasías que, dados justamente la confianza y el amor que hay, te animás a hacer", sostiene Wapñarsky.

Aunque los especialistas aseguran que permitirse fantasear siempre enriquece la sexualidad, eso no debería significar presionar al otro o amenazarlo con buscarse un amante en caso de que no acceda a cumplir su deseo. "Por supuesto que esto no es motivo para buscar afuera lo que no se puede adentro -sostiene Ghedin-. Muchas parejas se acomodan dejando todo lo deseado en el terreno de la fantasía. Pero esta adaptación no es tan sumisa como antaño. La necesidad de vivir nuevas experiencias y de concretar las fantasías lleva a la búsqueda de terceros. Y así como los hombres buscan en amantes la concreción de fantasías que no se permiten con sus parejas, las mujeres también lo hacen porque muchas de ellas se ven limitadas en su expresión sexual y también comunicacional".

 

Con qué fantaseamos

Aunque cada persona es un mundo, la ciencia coincide en que todas las personas fantasean más o menos con lo mismo. También -aseguran diversos estudios- es el hombre el que fantasea más y que las fantasías de las mujeres están muy relacionadas con el amor romántico.

Si bien se trata de generalidades -aclara Wapñarsky-, las estadísticas muestran que ellas fantasean con juegos de poder (sumisión), con una relación homosexual y con tener sexo en lugares prohibidos. Ellos, en cambio, fantasean sobre todo con hacer tríos con dos mujeres, tener intercambios swingers y con algunas prácticas sadomasoquistas.

Para los especialistas, además de negociar, es importante no plantear de entrada cosas muy arriesgadas. Lo ideal es ir de a poco, empezar por las fantasías más light, como juguetes, disfraces o lencería erótica, y después pasar a las que, a priori, aparecen como más jugadas, que forman parte de una próxima etapa. "La pareja es negociación, si uno quiere algo y el otro no, está bueno negociar y pensar que tal vez más adelante pueda llegar a ser. Pero no está bien obligar a nadie a hacer algo que no quiere porque eso luego repercute indefectiblemente en el vínculo", plantea Wapñarsky.

Fantasías: ¿cuesta más cumplirlas con la pareja?

Más del 85% de la gente prefiere concretar esos deseos ocultos con un amante, y si es ocasional, mucho mejor,las cifras que nos toman el pulso

"Busco alguien con quien concretar una fantasía que tengo", dice Tomás, en uno de los tantos chats que sirven para encontrar una pareja ocasional. Casado y padre de dos hijos, especifica que se trata de un solo encuentro. "Cumplo mi fantasía y listo", dice sin especificar cuál es.

Las fantasías se volvieron una parte fundamental de la sexualidad. Existieron siempre, pero la diferencia es que ahora hay mayor interés por llevarlas a la práctica. Y en esa búsqueda de concretar aquello que tanto deseamos, muchos prefieren hacerlo con una persona que no sea su pareja. es decir, un extraño o un outsider con el que no haya ningún vínculo afectivo. Una reciente encuesta de la red de citas Second Love dice que más del 85% de los encuestados confesaron que buscan cumplir sus fantasías con amantes y no con su pareja. Aunque suena lógico, no deja de resultar curioso. Como si el tabú ya no fuera la fantasía en sí misma, sino el hecho de realizarla con quien se comparte la vida, los hijos y la cama.

Por miedo, por vergüenza o por culpa, aquellas fantasías que habitan en el inconsciente muchas veces ni siquiera son confesadas a la pareja.

"Creo que cumplir una fantasía con un extraño es más fácil, sobre todo cuando esa fantasía no encaja con ciertos estándares sociales de la masculinidad o de la feminidad -sostiene Matías Lamouret, vocero de Second Love para América latina-. A mi pareja la tengo que ver todos los días, tengo que cargar con esa cuestión que a muchos les da culpa o vergüenza. Con un amante eso no pasa. Por eso creo que hay que ser más valiente para llevar a cabo una fantasía con tu pareja. Son barreras que hay que ir rompiendo, pero no es fácil porque el matrimonio cumple un rol social y en esa construcción social todavía no se admiten ciertas cosas. A muchos los paraliza el miedo a que la pareja piense que es un perverso".

El problema surge cuando la fantasía se vuelve materia opinable y aquello con lo que fantaseamos es juzgado por la sociedad. "Hace poco vimos cómo en las redes sociales se burlaban de una práctica sexual que una figura muy conocida hacía con su supuesta amante. Eso no ayuda a liberarse de las ataduras. La fantasía, salvo que sea un delito, no es materia opinable mientras sea en el ámbito privado y esté consentida", asegura Lamouret.

Para el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin, si bien cada vez son más las personas que se animan a llevar adelante prácticas que sólo se pensaban para relaciones con escaso compromiso, hay otras que son más difíciles de compartir con una pareja más constituida. "Ya no es un tabú el sexo oral ni el cunnilingus, tampoco las poses más excitantes, o usar juguetes sexuales o lencería erótica. Sin embargo, otras prácticas, como el sexo anal (más aún cuando es el hombre el que se excita por este contacto), jugar con la idea de un tercero hetero u homosexual, tener una orgía, o las fantasías sadomasoquistas siguen siendo, dentro de la pareja, patrimonio de la fantasía."

 

Según Ghedin, en varios hombres, sobre todo, sigue prevaleciendo la idea de que con la pareja o la madre de sus hijos existen límites que no se pueden correr. "Muchos varones se inhiben por este prejuicio basado en la idea de que el sexo ocasional y sin compromiso y el sexo vincular o dentro del matrimonio tiene diferentes opciones, lo cual no es bueno, porque impiden que la mujer se anime a pedir o a hacer lo que le gusta, lo cual conlleva a su vez a la restricción de la vida sexual en la pareja".

 

¿Sólo para uno?

Claro que no todas las fantasías son para llevar a cabo o compartir con la pareja. "Las hay para concretar y otras para ratonearse uno mismo -dice la sex coach Mariela Tesler, dueña de la boutique erótica Isabellina-. Pero es cierto que muchas de esas fantasías cuesta más hacerlas con la pareja. Debería ser al revés, porque se supone que con tu pareja de años debería haber confianza y esa mujer u hombre estar lo suficientemente desinhibidos. Pero no suele ocurrir eso y en muchos casos esas fantasías se concretan con un amante".

¿Por qué buscar afuera lo que se puede hacer adentro? "Probablemente porque con un otro nos permitimos jugar más, adoptamos un rol distinto, un papel que es el que nos gustaría ser, pero no nos animamos -plantea Tesler-. Como nuestra pareja ya nos conoce desde hace mucho, nos sentimos a veces hasta ridículos interpretando un papel que no es el nuestro. Por eso, muchos actúan mejor con un amante que con la mujer o el marido", asegura la sex coach.

 

Por su parte, Viviana Wapñarsky, psicóloga y sexóloga clínica, coincide en que no todas las fantasías deben ser compartidas o pasar al terreno de la concreción. "Hay algunas que pertenecen al mundo interno de cada uno y quedan ahí. Otras se comparten. Pero no es necesario contarle todo a la pareja. De hecho, muchas veces ni uno mismo se anima a escuchar sus propias fantasías. Como pueden ser de cualquier tipo y uno está acostumbrado a determinada forma de vincularse con la pareja, al contarlas pueden aparecer sorpresa, rechazo y hasta celos".

Pero aunque es cierto que con un desconocido uno tiende a soltarse más, con la pareja se da una intimidad que con el amante ocasional es imposible. "Todo tiene sus pros y sus contras. Con un desconocido uno se saltea el paso de la vergüenza y la posibilidad de juicio, pero con tu pareja pueden surgir fantasías que, dados justamente la confianza y el amor que hay, te animás a hacer", sostiene Wapñarsky.

Aunque los especialistas aseguran que permitirse fantasear siempre enriquece la sexualidad, eso no debería significar presionar al otro o amenazarlo con buscarse un amante en caso de que no acceda a cumplir su deseo. "Por supuesto que esto no es motivo para buscar afuera lo que no se puede adentro -sostiene Ghedin-. Muchas parejas se acomodan dejando todo lo deseado en el terreno de la fantasía. Pero esta adaptación no es tan sumisa como antaño. La necesidad de vivir nuevas experiencias y de concretar las fantasías lleva a la búsqueda de terceros. Y así como los hombres buscan en amantes la concreción de fantasías que no se permiten con sus parejas, las mujeres también lo hacen porque muchas de ellas se ven limitadas en su expresión sexual y también comunicacional".

 

Con qué fantaseamos

Aunque cada persona es un mundo, la ciencia coincide en que todas las personas fantasean más o menos con lo mismo. También -aseguran diversos estudios- es el hombre el que fantasea más y que las fantasías de las mujeres están muy relacionadas con el amor romántico.

Si bien se trata de generalidades -aclara Wapñarsky-, las estadísticas muestran que ellas fantasean con juegos de poder (sumisión), con una relación homosexual y con tener sexo en lugares prohibidos. Ellos, en cambio, fantasean sobre todo con hacer tríos con dos mujeres, tener intercambios swingers y con algunas prácticas sadomasoquistas.

Para los especialistas, además de negociar, es importante no plantear de entrada cosas muy arriesgadas. Lo ideal es ir de a poco, empezar por las fantasías más light, como juguetes, disfraces o lencería erótica, y después pasar a las que, a priori, aparecen como más jugadas, que forman parte de una próxima etapa. "La pareja es negociación, si uno quiere algo y el otro no, está bueno negociar y pensar que tal vez más adelante pueda llegar a ser. Pero no está bien obligar a nadie a hacer algo que no quiere porque eso luego repercute indefectiblemente en el vínculo", plantea Wapñarsky.

¡Bomba! ¿La China y Vicuña se comprometieron en Miami?

La pareja se mostró a los besos y ella dejó en evidencia un importante detalle.

Hace varios días que venimos teniendo una novedad de la China Suárez y Benjamín Vicuña a cada rato. Ya les contamos que viajaron a Miami, que se alojaron en un lujoso complejo ubicado en la zona de Sunny Islands y hasta mostramos un video que capturó un curioso que los encontró. También comentamos sobre la pancita de la actriz, que de a poquito va creciendo, y hasta nos enteramos de que vieron a la futura mamá comprando ropa de bebé de color rosa.

Ahora sumamos un nuevo dato a esta saga. Euge publicó una foto en Instagram en la que se la ve a los besos con su pareja. Están bajo el sol, muy cerquita, y parecen enamoradísimos.

Eso sí. La imagen tiene dos detalles. Uno, el del tatuaje de la China en el brazo, que oficia de epígrafe a la postal. "Endless love", dice, que sería algo así como "amor eterno". Lo tenía hecho hace mucho, sí. Lo llamativo es cómo ubicó el cuerpo para que la cámara lo captara bien.

Pero el elemento más importante del cuadro es otro. En primer plano observamos un enorme anillo de brillantes, ¿de compromiso? La realidad es que nunca antes le habíamos visto esta joya a la actriz. ¿Se la regaló Vicuña? ¿Habrá casamiento en puerta?

ENAMORADOS ¿Y COMPROMETIDOS? La China, Vicuña, y el anillo en primer plano.

La China eliminó la opción para comentar, por eso el costado de la foto se ve en blanco. Sólo completó la imagen con un corazón.

La pareja espera su primer hijo en común y el embarazo ya pasó los 3 meses. Recordemos que ella ya es mamá de Rufina, la nena que tuvo con Nicolás Cabré; y él, de Bautista, Benicio y Beltrán, los chicos que tuvo con Pampita. Con la modelo también tuvo a Blanquita, que murió trágicamente en 2012, a los 6 años.

‘Los veinticinco años de vida de la Cabaña Dosolina hoy parecen pocos y nos invitan a soñar acerca del desarrollo futuro que podrían haber concretado si diversas nefastas circunstancias no se hubiesen abatido sobre la Familia Gandolfo’ explica la contratapa del libro “Cabaña Dosolina: Del Esplendor al Ocaso en un Cuarto de Siglo” escrito por el Profesor de Historia Roberto Baldo. Es un libro colmado de entrevistas, información de libros de actas en entidades nacionales, investigaciones, fotografías, testimonios de familiares descendientes, alegatos de ex empleados de la Cabaña, datos y anécdotas que ‘reconocen a la Cabaña como emprendimiento que marcó un jalón en Brinkmann y región. La historia de una familia que trabajó incansablemente para sostener esta empresa familiar’.

La presentación y lanzamiento del libro se realizará próximamente.

Sarahah significa, en una traducción flexible del árabe, honestidad, y la aplicación se hizo famosa en todo el mundo por este motivo. ¿Para qué sirve?

Los usuarios se crean perfiles y esperan a que otros, de manera anónima, le dejen mensajes. Lo curioso es que la conversación no puede continuarse.

La app nació en Arabia Saudita en el 2016 como una web para que los empleados pudieran hacer comentarios anónimos a sus jefes, explicó su creador, Zain al-Abidin Tawfiq, al diario Financial Times.

Pero el fundador rápidamente se dio cuenta que no solo los empleados querían dejarle mensajes anónimos a sus jefes, sino también que estaban interesados en que amigos, familiares y conocidos pudieran dejárselos a ellos para saber qué piensan, de manera anónima, sin que haya consecuencias.

"Desde el inicio fui optimista, pero me puse como primer objetivo conseguir 1.000 mensajes. Ahora ya tenemos más de 300 millones de mensajes", le dijo Zain al-Abidin Tawfiq a la BBC.

A través de la app se le puede dejar cualquier tipo de mensaje a cualquier usuario. El link del perfil se obtendrá después que te registres y lo podés compartir con quien desees.

Rápidamente la app generó gran polémica, porque muchos usuarios lo pueden utilizar para hacerle bullying a otros.

Si bien la app tenía ya un éxito interesante, el verdadero motivo por el cual "explotó" es que Snapchat comenzó a permitir se compartan enlaces. Como Sarahah comparte el rango de edad de usuarios con Snapchat, poco a poco se empezó a viralizar la nueva red social anónima.

Zain al-Abidin Tawfiq, que tiene 29 años, le dijo a al BBC que tienen medidas anti acoso para que los usuarios no puedan realizar bullying, pero no quiso revelar cuáles son esas medidas.

"El mal uso es un reto para todas las redes sociales", afirmó. "En Sarahah creemos que un solo caso es demasiado", agregó según informa el medio británico.

La app está disponible para Android y para iOS.

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