JooMix
esarzh-TWenfrdeiwitjaptru

 
En Salta se duplican  los casos de VIH y ya  se detectan 47 por mes
 

Por mes, en Salta se diagnostican, en promedio, 47 casos de Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Se duplicó la cantidad anual de test positivos que se notificaban en los últimos años.

Según informó el Ministerio de Salud de la Provincia, entre octubre de 2016 y el mismo mes de este año, se registraron 566 personas con diagnóstico positivo, las que fueron derivadas al sistema de salud para control de la infección. Los test fueron realizados por el programa de VIH, ITS y Hepatitis Virales.

Según el boletín anual de 2016 de VIH-Sida del Ministerio de Salud de la Nación, el promedio anual de casos para la provincia, entre 2013 y 2015, fue de 244.

Desde la cartera sanitaria de la provincia remarcan que cada vez más personas se realizan las pruebas.

La franja de edad de los salteños afectados se ubica, en un 70 por ciento entre 20 y 45 años. La proporción es de dos varones por una mujer.

En el sistema público de salud provincial reciben tratamiento con medicación antirretroviral gratuita 1.770 personas.

La semana pasada comenzó una campaña intensificada de concientización y testeo en diversos puntos de la capital.

Cronograma

Las acciones continuarán mañana en el centro vecinal del barrio Juan Manuel de Rosas; el martes, en el centro de salud N§ 5 de barrio El Pilar; el miércoles, en el centro de salud N§ 42 de barrio Autódromo.

El viernes 1 de diciembre, de 8.30 a 14, se instalará un puesto en la plazoleta de los Cuatro Siglos de Salta, donde se ofrecerá testeo rápido y se brindará información sobre infección por VIH, prevención y tratamiento.

El 1 de diciembre, por cierto, es el Día Mundial de Acción contra el Sida, pandemia causada por la extensión de la infección por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que afecta a varones y mujeres de todas las edades y condiciones sociales.

Desde enero a octubre del este año, en diferentes campañas de testeo efectuadas en distintos puntos de la provincia, se realizaron 2185 pruebas voluntarias a personas de ambos sexos. En este número no se contemplan las pruebas en centros privados y aquellas que se hacen por indicación médica.

Desde el Ministerio de Salud señalaron que "como estrategia de abordaje de la problemática, se cuenta con centros preventivos que funcionan en establecimientos sanitarios, desde los cuales se realiza consejería sobre VIH y otras infecciones de transmisión sexual y se promueve la realización del test rápido, voluntario y gratuito".

Según estadísticas del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/sida (ONUSIDA), en el año 2016 alrededor de 36,5 millones de personas vivían con el VIH en todo el mundo. Sobre esta cantidad, dos millones eran niños.

En el mismo periodo hubo cerca de dos millones de nuevos infectados y ocurrieron aproximadamente un millón de muertes por enfermedades relacionadas con el síndrome de la inmunodeficiencia.

 

 

El consumo de drogas es un problema complejo. Una de sus aristas es cómo estas sustancias afectan el cerebro. Liliana Cancela es investigadora principal del Conicet y de la Universidad Nacional de Córdoba. Hace más de 20 años que trabaja en este tema.

Asegura que las políticas sobre drogas no tienen en cuenta la evidencia científica que hay sobre el daño neurológico que generan. También clarifica algunos aspectos sobre el uso medicinal de la marihuana y advierte sobre los peligros de las drogas psicodélicas a pesar de que no generan tanta adicción.

–¿Por qué una sustancia genera adicción?

 

–De tres millones de sustancias, sólo unas 100 generan adicción. Pueden ser sustancias con efectos diferentes, pero tienen en común que activan una determinada química cerebral de la recompensa. La mayoría también liberan dopamina y otros neurotransmisores que interactúan con esta hormona neurotransmisor. Sensibilizan estos circuitos. Esto significa que ante cada dosis, la respuesta se va intensificando y no sólo con la droga que se está consumiendo en ese momento, sino con otras sustancias.

 

–¿Entonces es correcto decir que algunas drogas funcionan como puerta de ingreso a otras?

–Sí. Las drogas “blandas” inician el camino para las drogas “duras”. Van sensibilizando el circuito, no importa que sean drogas de efectos diferentes. Todas sensibilizan los procesos químicos de los circuitos de la recompensa. Las personas se vuelven más vulnerables a la adicción.

–¿Cuál es la influencia de los genes en la adicción a las drogas?

–Algunos cambios genéticos presentes en ciertas personas aumentan hasta en un 60 por ciento la posibilidad de que se vuelva adicto a algunas drogas. Son polimorfismos genéticos y cambios en los aminoácidos de los receptores opioides, donde actúa la heroína, que aumenta la predisposición a la adicción a drogas.

–¿Tiene más peso este aspecto genético o los aspectos socioambientales de los que siempre se hablan?

–Nunca la genética es determinante. Algunos genes influyen, por ejemplo, los asiáticos metabolizan distinto el alcohol. Pero siempre el ambiente tiene la posibilidad de modificar y atenuar esos factores genéticos.

–¿Alguna vez habrá un test genético que pueda detectar esta predisposición genética a la adicción?

–Cada vez se detectan más biomarcadores, que permiten anticipar la activación de un sistema cerebral y la respuesta de nuestro organismo frente a las drogas, sin necesidad de invadir el cerebro de la persona. Es un campo científico que está creciendo mucho.

–¿En qué medida las políticas públicas para tratar la adicción tienen en cuenta las investigaciones científicas?

–Las políticas públicas sobre drogas no tienen en cuenta la evidencia científica. Por ejemplo, no hablan del impacto neurobiológico de las drogas en el cerebro y cómo eso impacta en la conducta. Es información que la gente debería conocer porque si decide consumir, debe conocer las consecuencias. El mensaje es que con la legalización se soluciona todo porque desaparece el narcotráfico. Pero ese es un mensaje muy fuerte que no tiene en cuenta los efectos de las drogas en el cerebro.

–Pero las campañas sobre drogas hablan de los problemas del consumo.

–Las causas de la adicción son múltiples: vulnerabilidad social, predisposición genética, factores económicos e hiponutrición, entre otras, pero una vez que el consumo de drogas se instala, la persona desarrolla una enfermedad. Y se trata al paciente como si tuviera sólo un problema social cuando también necesita otro tipo de respuestas para tratar su adicción.

–¿Cómo sus investigaciones con modelos animales pueden impactar en la salud pública?

–Los modelos animales sirven para reproducir síntomas que ven en seres humanos y probar tratamientos. Por suerte, los roedores prefieren las drogas como los humanos. Hay transmisores que se han mantenido en la escala evolutiva. Lo que encontramos en estos modelos es predictivo de lo que ocurre en las personas. Luego hay que pasar a estudios clínicos. Ya hay ensayos en humanos que se están realizando en EE.UU. a partir de nuestras investigaciones.

–Se habla de que los psicodélicos no generan adicción. ¿Deberían dejar de prohibirse?

–El LSD no libera dopamina por lo que no genera adicción, pero en organismos vulnerables puede desencadenar una psicosis y provocar flashbacks, viajes al pasado, que pueden desencadenar una enfermedad mental. Lo mismo ocurre con la ayahuasca, aunque se trata de una mezcla de drogas que es mucho más peligrosa. Las drogas sintéticas como la metanfetamina y el éxtasis también tocan serotonina y no tanto dopamina por eso no son tan adictivas, pero son peligrosas por su toxicidad.

–En Argentina hubo un fuerte debate sobre el uso medicinal del cannabis. ¿En qué está probada su efectividad?

–Primero, hay que aclarar que no se trata de fumar marihuana. En Argentina sólo está aprobada para la epilepsia refractaria. Hay controversia sobre su uso como analgésico para dolor neuropático y no neuropáticos y como antiinflamatorio en artritis. Y está bastante aceptado su uso como antiemético en pacientes con sida. El principio activo es el canabidiol y no el THC (el psicoactivo), aunque para que el primero sea efectivo para la epilepsia, se necesita que el extracto tenga un poco de THC.

–¿Cuáles son los efectos negativos de la marihuana?

–En individuos vulnerables puede precipitar esquizofrenia. El consumo crónico provoca una baja en el coeficiente intelectual.

Un estudio revela datos preocupantes. Por ejemplo, que la edad promedio en la que se inicia el consumo es a los 25 años, que se recomiendan entre amigos, y que el porcentaje de recetas de psiquiatras es muy bajo.

El Defensor del Pueblo Adjunto de la provincia de Buenos Aires, a cargo del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos, Walter Martello,advirtió sobre el elevado consumo de psicofármacos en jóvenes.

El Observatorio realizó un estudio en todo el país durante este año junto con la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (Sedronar). El mismo se basó en una población de 12 a 65 años sobre consumo de sustancias psicoactivas.

Martello apuntó que "15 de cada 100 personas utiliza psicofármacos, bajo tratamiento o por su cuenta". Del estudio se desprende que "el inicio de consumo promedio sin prescripción medica se ubica en torno a los 25 años en Argentina". Y el relevamiento brinda otro dato preocupante: "Casi 4 de cada 100 niños o jóvenes de 12 a 17 años ha consumido tranquilizantes o ansiolíticos". Sin embargo, "en ese rango de edad, sólo la mitad de las veces fue suministrado por un psiquiatra".

El especialista detalló además que "7 de cada 100 niños o jóvenes de 18 a 24 años ha consumido tranquilizantes o ansiolíticos", aunque el 53% lo hizo por su cuenta, sin receta. Martello expresó que el 85 % de quienes utilizaron tranquilizantes o ansiolíticos consumieron Clonazepan (55,6%) o Alprazolam (30,2%).

Apenas el 15% de los pacientes tiene su diagnóstico en una etapa temprana. La mayoría son hombres. Tabaco y alcohol, los principales factores de riesgo.

Detectan 3.000 casos nuevos de cáncer bucal por año y alertan que hay poca información

La consulta periódica al odontólogo es clave.

Se proclamó al 5 de diciembre como “Día Nacional de la Lucha contra el Cáncer Bucal” para que se tome conciencia de esta enfermedad, ya que gran parte de la población mundial desconoce que puede existir cáncer en la cavidad bucal, y muchos pacientes llegan a la consulta con cánceres muy desarrollados, por desinformación o tratamientos ineficaces por diagnósticos equivocados.

Según las estadísticas, cada año se detectan en el país 3.000 nuevos casos, la mayoría son hombres que superan los 50 años. Pero sólo el 15% tiene su diagnóstico en etapas tempranas, mientras que el 85% hace la consulta cuando la enfermedad ya está avanzada, por eso este cáncer provoca entre 800 y mil muertes al año. Los síntomas más visibles pueden ser llagas que no sanan, protuberancias o manchas blancas o rojas en el interior de la boca. El tratamiento puede combinar cirugía y radioterapia, y en algunos casos, puede ser necesario someterse a quimioterapia.

El cáncer bucal representa alrededor del 4% de todos los cánceres. En el 80% de los casos tiene que ver con hábitos y costumbres de vida. El tabaco y el alcohol son los factores de riesgo más importantes, como el virus del papiloma humano (HPV). Otros factores de riesgo para considerar: la sepsis bucal, el consumo de bebidas y alimentos muy calientes, tener dientes con bordes filosos por caries, prótesis desadaptadas o con ganchos que lastimen.

Escuchar música a todo volumen es una de las principales causas del mal

Zumbido en el oído: 8 de cada 10 personas alguna vez lo sufrieron y es un alerta para cuidarse del ruido

Es un síntoma de que la audición ha sido sometida a niveles poco saludables. Los jóvenes son los que más lo padecen. En algunas personas el daño es constante y el zumbido no se va.

Sonido de lluvia o de mar, pajaritos, motor, soplido, silbido, click, mosquito revoloteando, interferencia en una comunicación. En todas esas formas (y muchas más) se manifiesta el zumbido en el oído. No es una patología en sí misma sino el síntoma de otra cosa: generalmente, de pérdida de la audición. Ocho de cada diez personas manifestaron que alguna vez lo sufrieron, según la última encuesta de hábitos de cuidado auditivo realizada a más de 1.200 argentinos por un instituto privado. Los jóvenes son los que más padecen el acúfeno aunque de manera intermitente. Más de la mitad de ellos reconoce escuchar música a un volumen alto conducta que, según los especialistas, puede afectar y provocar el pitido. Los mayores son menos pero perciben el ruido todo el tiempo.

 

El 62% de los jóvenes de entre 18 y 24 y el 61% de los que tienen entre 25 y 34 dijo haber sentido el zumbido, según el trabajo difundido por Gaes Centros Auditivos. Y, en muchos de esos casos, ambos segmentos lo detectaron estando en lugares con ruidos fuertes, como en un concierto o cerca de la explosión de fuegos artificiales. El 10% de los adultos de entre 55 y 64 años y el 12% de los que tienen entre 65 y 74 compartieron que padecen el pitido aunque, en estos casos, de manera constante.

“El ruido externo suele provocar que elevemos nuestra voz y escuchemos más fuerte con nuestros auriculares. Desde edades muy tempranas los sonidos intensos generan un daño auditivo y estos pueden ser muy nocivos. Como sociedad debemos asumir el compromiso de disminuir el ruido que generamos”, explica Ana Carolina Binetti, otorrinolaringóloga del Hospital Británico sobre la prevención del también llamado tinnitus, que define como “un sonido percibido por la persona, en ausencia de estímulo sonoro externo, que puede ser producido por lesiones en los oídos, en toda la vía auditiva o incluso en la corteza cerebral”

Segun el mismo  informe, el 68% de los encuestados a nivel nacional expresa que le cuesta concentrarse cuando hay ruido a su alrededor. Sin embargo, estudiar o trabajar con música es algo que elige un 60% de los argentinos. Esto se da especialmente en el segmento que va de los 25 a los 34 años.

 

“Existe una relación directa entre la exposición y el acúfeno. Y la contaminación auditiva es la principal causa de zumbidos en jóvenes”, explica a este diario Analía Nicassio, otorrinalaringóloga del Hospital Italiano y experta en el tema. Y advierte: “Escuchar música con auriculares a volumen altísimo, por ejemplo, genera un trauma acústico. Eso no se recupera. Por eso, es fundamental no estar cerca de los parlantes durante un recital y usar protección especial si uno trabaja en un lugar con ruidos. Después de una exposición significativa la persona queda aturdida y debe descansar el oído por lo menos 24 horas”.

 

Entre los inconvenientes principales, la especialista señala la falta de conciencia. “Especialmente entre los jóvenes que creen que nunca les va a pasar nada y que el disfrute pasa por el exceso. Por malos hábitos recibo en mi consultorio pacientes de 20 años con daño auditivo”, remarca Nicassio.

Tapar el sonido del subte o de la calle con música está contraindicado ya que, al hacerlo, suele superarse el volumen recomendado. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), no se debe escuchar a más de 75 u 80 decibeles, que es lo que el oído puede tolerar sin daño. “Si uno está ocho horas por día a más de 75 u 80 dB, seguramente en el futuro aparezcan los problemas”, agrega Nicassio, que destaca que ya se utilizan aplicaciones, como Sonómetro, para medir los decibeles en el ambiente y así saber si el oído está soportando más de lo sugerido.

 

Si bien el daño es irreversible, la referente del Hospital Italiano cuenta que existen tratamientos, a partir de terapias sonoras como el reentrenamiento auditivo o el uso de audífonos con ruido, “para que el acúfeno no represente un estímulo significativo para el sistema nervioso”. Es decir, para habituarse al pitido y vivir con él de la mejor forma posible.

“Muchas de las personas que lo tienen se deprimen porque no aguantan el zumbido. La realidad es que en sólo el 1% de los casos resulta intratable. De ahí la importancia de consultar e iniciar algún tipo de terapia”, cierra Nicassio.